DE PENES, POLLAS, ORNITORRINCOS, CEBRAS, OKAPIS Y MONTES DE VENUS
Otra vez baila el alacrán, otra vez con la más fea, en la mantequilla de mis huesos
El negativo de un braille que habla de tenazas y aguijones y venenos y espasmos de cristal,
Círculos concéntricos que apuntan y vuelan y aciertan siempre al blanco de mis sesos,
Que no son sino tres tristes trapecistas que se muerden la mano y el esternón y se columpian
Y gritan
Auxilio
Socorro
Ayuda
Por favor
Eseoese
No terminan ya y de nuevo mi voz, hueca ahora, rebusca entre los gusanos
y el hedor y los mohos de sus vísceras
El norte, quizá
O un pasado que no coagula
O la altura de una pirámide invertida
Pero sólo encuentra mi eco que se pudre al rebufo de un silencio enquistado allí…
Donde nada suena, donde nadie canta, donde habita el olvido (Cernuda dixit).
Por eso háblame de ella, tú, Quijada Bíblica, tormenta y tormento de Caín
Que al regazo de tu sombra yo acudo,
Porque polvo era y en polvo a ti me entrego
Guíame por este camino imposible de baldosas amarillas
Bendice el poco calor de mis brasas, pues bajo sus pasos habrán de descansar y dormir
Y cavilar
Y dolerse
Y maldecir su suerte
Háblame de ella, así, como tú sabes, tan cerca del oído que pueda temblar
Dime dónde quedó aquella puerta de otro color
Cerrojo blindado para el resto de nosotros, los mortales
Que un día no quisimos despertar y no despertamos
Hombres que quisimos gritar auxilio
Auxilio
AUXILIO
AUXILIO
AUXILIO, JODER, AUXILIO
Sólo eso, auxilio, y nada más
Hombres desnudos e indefensos ante la idea de volarnos la tapa de los sesos
De saltar desde lo alto de una pirámide invertida y caer y ya nunca abrir los ojos
De bailar allí donde nada suena, donde nadie canta, donde habita el olvido
Háblame de ella mientras pueda oírte y siga en pie
Háblame que yo te escucho y me abrazo a tu condena porque sé que contigo habré de partir
Cuéntame por qué ya nunca lee a Cortázar ni sueña con París
Por qué eligió la Ciudad Esmeralda y los unicornios de papel
Por qué sólo me espera el azul, como a Jonás, cuando de nuevo se le rompa el vientre
Háblame de ella ahora que todo me duele y los puños se me cierran
Dime por qué conoce el secreto del mal y nunca llora
Por qué, de tan minúsculo, ya no me busca cuando baja al suelo
Dónde quedarán las pausas y los puntos suspensivos cuando desaparezca y nada haya
Háblame de ella, que ya canta el gallo y por tres veces mi nombre he negado
Dime por qué sólo escribe cuando baja la marea y bosteza el coral y hierve la arena
Por qué huyó de Ítaca, y de Troya, y de todos los barros que pudimos haber compartido
Cuándo dejó de engañarse y sacarme la lengua y caminar sobre el agua y cruzar los dedos
Y olerme a quemarropa
Y resucitarme cada noche la carne, Lázaro sucio y viscoso, con los estigmas del insomne
Háblame de ella aunque mañana ya no quede pan ni circo ni laureles ni bárbaros
Nada
Vacío
Miseria
Hambre
Que arda Roma y muera conmigo el imperio
Que poco importa si tú, que a la eternidad renunciaste, me hablas de ella
Tan sólo dime, por favor, por qué, si no estoy loco, no hay día que muera la luz sin saber que
ME
CAGO
EN
MI
PUTA
VIDA
Al final ha habido un estallido en la habitación de al lado, hasta los cimientos se han resentido con tu grito… pero tú siempre serás verde.
No sé cómo he podido vivir sin tus entradas…magníficas! Enorme!
Me ha encantado todo salvo el me cago, no le pega, deberías buscar un sinónimo grave sin tanto olor.Eso sí, tendré que volver a leerlo, jajaja.Abrazo de encinas y alcornoques con un soplo de aire extremeño.
Hostia!! que fuerte y yo con estos pelos…