LA DESTRUCCIÓN O EL AMOR

 

LA
DESTRUCCIÓN O EL AMOR

 

Doblan y repican, por fin, las
campanas y las nieves que me hierven

 en los  codos.

            Triste
baile éste, el de los solsticios, para la espuma y los vencidos:

húmedo
socorro para el tuétano que se astilla en tu voz.

Es hora de escribir…

——————————————————————————————————————–

A lo lejos, hueco y asustado, soy yo
quien sueña que viaja a lomos de una

puerta
de otro color

por
la noche infinita de los desiertos de Sonora y del Gobi y de Atacama y del
Kalahari

al
encuentro de este triste monte Gólgota que no calma ni colma el vaso de mi
desidia

Esta vez soy yo quien sueña con el
horizonte de Nínive y sus profetas

y
la corteza de sus perros,

con
el vicio de la carne y sus tendones

y
sus cartílagos

y
sus temblores sin eco y sin brillo y sin forma y sin sombra

 

Que avance la noche, por favor,

que
no retroceda, no lo permitas,

que
ya vuelve el tormento y el castigo para todos nosotros,

los
jinetes ciegos e insomnes,

los
devotos del Kalashnikov (de sus causas perdidas y de sus balas perdidas),

los
desesperados que nunca olvidaremos que sólo somos los hijos del desasosiego

y
la mitosis

y
los monstruos y la fotosíntesis.

Desbocado, sin otra posibilidad, me entrego
al vacío y los número impares,

a
la noche y a todas mis lecturas inacabadas de “La Destrucción y El Amor”,

Cupido
o la nada

Eros
o Saturno

Con la certeza de que todo lo que de
verdad importa no sirve para nada,

me
sacrifico a cualquier apocalipsis con los galones y los cojones de un
Armageddon.                                                                                                                                                                                                               
                                               

            Oh, destrucción, a ti regreso con
las cenizas de mis cavilaciones 

y
el semen y la semilla de mis noches en blanco

Escúchame, te lo ruego, en ti confío y
por eso reniego de mi puta vida,

 y de la de los demás,

y
de la del resto.

Al fin he comprendido que en Oz no hay
sitio ya para el jazmín,

ni
las coronas de laureles y espinas,

El maná devino en la mentira y el
vinagre y el pan ácimo de los cuerdos

y
de los cuerdos reales

y
de los cuerdos imaginarios

y
de los cuerdos inadaptados

y
de los cuerdos que, desbocados, viajan a lomos de una puerta de otro color

y
de los cuerdos que nunca se atrevieron a leer “La destrucción o el amor”.

            No hay tierra prometida ni por
prometer.

 

Bienaventurados entonces los que
eligen la destrucción,

porque
de ellos será el reino de los mansos y los arrepentidos

Bienaventurados entonces los que eligen
y hallan la furia de mi puño redentor

porque
de ellos será el reino de los mansos y los arrepentidos.

            Bienaventurados entonces los que
eligen viajar al fin de la noche

porque
de ellos será el reino de los mansos y los arrepentidos.

            Bienaventurados entonces los que nunca
negaron la suerte de Lot

porque
de ellos será el reino de los mansos y los arrepentidos.

            Bienaventurados entonces los que
buscan el abismo y lo encuentran y no huyen

porque
de ellos será el reino de la POESÍA…

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Una Respuesta a LA DESTRUCCIÓN O EL AMOR

  1. Carmen dijo:

    Bravooooooooo!!!!! maravilloso, genial, chapó, me quito el sombrero pamela ante vos.Siempre fue y sigue siendo muy agradable leerte.Saludos

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