LA
DESTRUCCIÓN O EL AMOR
Doblan y repican, por fin, las
campanas y las nieves que me hierven
en los codos.
Triste
baile éste, el de los solsticios, para la espuma y los vencidos:
húmedo
socorro para el tuétano que se astilla en tu voz.
Es hora de escribir…
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A lo lejos, hueco y asustado, soy yo
quien sueña que viaja a lomos de una
puerta
de otro color
por
la noche infinita de los desiertos de Sonora y del Gobi y de Atacama y del
Kalahari
al
encuentro de este triste monte Gólgota que no calma ni colma el vaso de mi
desidia
Esta vez soy yo quien sueña con el
horizonte de Nínive y sus profetas
y
la corteza de sus perros,
con
el vicio de la carne y sus tendones
y
sus cartílagos
y
sus temblores sin eco y sin brillo y sin forma y sin sombra
Que avance la noche, por favor,
que
no retroceda, no lo permitas,
que
ya vuelve el tormento y el castigo para todos nosotros,
los
jinetes ciegos e insomnes,
los
devotos del Kalashnikov (de sus causas perdidas y de sus balas perdidas),
los
desesperados que nunca olvidaremos que sólo somos los hijos del desasosiego
y
la mitosis
y
los monstruos y la fotosíntesis.
Desbocado, sin otra posibilidad, me entrego
al vacío y los número impares,
a
la noche y a todas mis lecturas inacabadas de “La Destrucción y El Amor”,
Cupido
o la nada
Eros
o Saturno
Con la certeza de que todo lo que de
verdad importa no sirve para nada,
me
sacrifico a cualquier apocalipsis con los galones y los cojones de un
Armageddon.
Oh, destrucción, a ti regreso con
las cenizas de mis cavilaciones
y
el semen y la semilla de mis noches en blanco
Escúchame, te lo ruego, en ti confío y
por eso reniego de mi puta vida,
y de la de los demás,
y
de la del resto.
Al fin he comprendido que en Oz no hay
sitio ya para el jazmín,
ni
las coronas de laureles y espinas,
El maná devino en la mentira y el
vinagre y el pan ácimo de los cuerdos
y
de los cuerdos reales
y
de los cuerdos imaginarios
y
de los cuerdos inadaptados
y
de los cuerdos que, desbocados, viajan a lomos de una puerta de otro color
y
de los cuerdos que nunca se atrevieron a leer “La destrucción o el amor”.
No hay tierra prometida ni por
prometer.
Bienaventurados entonces los que
eligen la destrucción,
porque
de ellos será el reino de los mansos y los arrepentidos
Bienaventurados entonces los que eligen
y hallan la furia de mi puño redentor
porque
de ellos será el reino de los mansos y los arrepentidos.
Bienaventurados entonces los que
eligen viajar al fin de la noche
porque
de ellos será el reino de los mansos y los arrepentidos.
Bienaventurados entonces los que nunca
negaron la suerte de Lot
porque
de ellos será el reino de los mansos y los arrepentidos.
Bienaventurados entonces los que
buscan el abismo y lo encuentran y no huyen
porque
de ellos será el reino de la POESÍA…
Bravooooooooo!!!!! maravilloso, genial, chapó, me quito el sombrero pamela ante vos.Siempre fue y sigue siendo muy agradable leerte.Saludos